El informe de la CEOE lo confirma: las microempresas españolas se están quedando atrás en productividad
La CEOE acaba de publicar su informe de coyuntura de septiembre y, a primera vista, las cifras son buenas: revisa al alza el crecimiento de España hasta el 2,6% para este año, apoyado en un segundo trimestre fuerte y en una recuperación notable de las exportaciones. El PMI compuesto encadena ya su cuarto mes de expansión. Si te quedas en el titular, parece que va todo bien.
Pero hay un párrafo, casi escondido entre los datos macro, que a mí me ha hecho parar la lectura: las microempresas siguen perdiendo capacidad productiva, mientras el empleo se concentra cada vez más en las compañías grandes. Y ese dato, para cualquiera que trabajemos con pymes y micropymes españolas, es el que de verdad importa.
Lo que dice el informe, en cuatro cifras
- Crecimiento revisado al alza: 2,6% para 2026, con el empleo y el PIB comportándose bien en el segundo trimestre.
- Inflación repuntando al 4,3% en agosto, con la subyacente instalada en el 2,9%.
- El crédito a empresas grandes crece con fuerza; el de las pequeñas, no tanto.
- El déficit público sigue sin corregirse en la primera mitad del año, y la competitividad se resiente.
Hoy hay más empresas en España que antes de la pandemia. Eso es una buena noticia. El problema es que muchas de esas empresas son microempresas que nacen, sobreviven un tiempo y no consiguen dar el salto: ni en facturación, ni en plantilla, ni en productividad por persona. Y el informe lo confirma con datos: el músculo de la recuperación lo están poniendo las grandes, no el tejido de menos de diez empleados que representa la inmensa mayoría del mapa empresarial español.
El problema no es el tamaño, es el sistema
Llevo años insistiendo en lo mismo desde este blog: una empresa pequeña no pierde productividad porque sea pequeña, sino porque intenta competir con las herramientas y los procesos de hace quince años. Cuando una gran empresa capta un lead, lo trabaja con un CRM que reparte tareas, dispara automatizaciones y mide conversión en cada fase. Cuando lo capta una microempresa, muchas veces acaba en un Excel, un WhatsApp o la memoria del comercial de turno. No es un problema de tamaño de plantilla, es un problema de sistematización.
Y ese es exactamente el hueco que llevamos explotando en Millennialsconsulting desde que somos partner de Google y de Zoho: no hace falta ser una gran corporación para tener el mismo nivel de control sobre tu pipeline comercial que una multinacional. Hace falta tener Zoho CRM bien configurado como columna vertebral del negocio, y Google Workspace como capa de productividad que conecta a todo el equipo sin fricción. Esa combinación es, literalmente, la forma más barata de comprarte la productividad que el informe de la CEOE dice que le falta a la microempresa española.
Con la inflación al 4,3%, sistematizar deja de ser una opción
El otro dato que no se puede leer por separado es la inflación repuntando al 4,3% en agosto. Cuando los costes suben y el crédito fluye peor hacia las pequeñas empresas que hacia las grandes, cada hora de trabajo mal aprovechada pesa más en la cuenta de resultados. Si tu equipo comercial pierde tiempo buscando en qué punto quedó una conversación con un cliente, o tu marketing genera leads que nadie hace seguimiento, no estás perdiendo solo oportunidades: estás perdiendo margen en un entorno donde el margen ya es más estrecho que hace un año.
Por eso creo que el informe de la CEOE, más que un diagnóstico macro, es un aviso directo a cualquier CEO de pyme: la brecha entre las empresas que sistematizan su generación de leads y su gestión comercial, y las que siguen operando «a mano», se va a hacer más grande en los próximos trimestres, no más pequeña.
Tres cosas que revisaría esta semana si fuera tú
- Cuántos leads entran cada mes en tu negocio y en qué CRM (si es que hay uno) quedan registrados de verdad.
- Cuánto tarda un comercial en dar el primer paso tras recibir un lead, y si eso se puede automatizar con un flujo en Zoho CRM.
- Si tu equipo pierde horas cada semana pasando información entre correo, hojas de cálculo y reuniones que Google Workspace ya podría centralizar.
Ninguna de las tres requiere una gran inversión ni un proyecto de digitalización de seis meses. Requiere decidir que este trimestre se hace de forma distinta al anterior. Y esa decisión, en un contexto donde el propio CEOE reconoce que la microempresa española va perdiendo terreno, no es ya una cuestión de innovación: es una cuestión de supervivencia competitiva.
