Madrid Tech Show deja claro el problema: sobra IA de cartón y falta filtro en las pymes
Esta semana ha pasado por IFEMA la sexta edición de Madrid Tech Show, y como cada año he seguido de cerca lo que se cuenta en estos eventos porque ahí se ve, en crudo, el pulso real de la digitalización en España. Pasillos llenos, autónomos y dueños de pyme sin bagaje tecnológico buscando respuestas, stands de hosting, cloud, marketing y gestión hasta donde alcanza la vista. Y, cómo no, inteligencia artificial en cada cartel. El problema es que, leyendo las crónicas del evento, la sensación que queda no es la de una industria madurando, sino la de un escaparate que todavía confunde ruido con sustancia.
Una feria que retrata el momento real de la IA en la pyme española
Lo que se ha visto en Madrid Tech Show no es un caso aislado, es el reflejo exacto de lo que me encuentro cada semana en reuniones con pymes: mucha IA en el discurso comercial y poca IA con criterio detrás. Según las crónicas del evento, buena parte de las soluciones mostradas eran integraciones genéricas de modelos de terceros, automatizaciones sencillas o aplicaciones montadas con «vibe coding», es decir, código generado a golpe de prompt sin demasiada revisión. Nada de esto es malo por sí mismo, el problema aparece cuando se vende como transformación digital sin que nadie se pregunte qué pasa con el mantenimiento, la seguridad o la integración real con los sistemas de la empresa.
También se ha señalado algo que comparto totalmente: faltaron conversaciones serias sobre costes de integración, dependencia de proveedores, resultados económicos reales o los límites de estos modelos. Es decir, faltó precisamente lo que a un CEO le interesa antes de firmar un presupuesto.
El problema nunca es la IA, es la falta de filtro
Llevo años insistiendo en lo mismo desde Millennials Consulting: la tecnología no falla casi nunca por sí sola, falla porque se implementa sin estrategia detrás. Comprar una herramienta de IA porque la llevan tres competidores, o porque suena bien en una feria, es exactamente el mismo error que comprar un CRM sin haber definido antes tu proceso comercial. El resultado es idéntico en ambos casos: una inversión que no se usa, un equipo que no la adopta y un cuadro de mando que sigue vacío seis meses después.
Antes de meter cualquier «solución con IA» en tu empresa, hay cuatro preguntas que deberías poder responder sin que te las resuelva el comercial que te la vende:
- ¿Qué decisión concreta de negocio mejora esta herramienta, y cómo lo voy a medir dentro de tres meses?
- ¿Dónde vive el dato que necesita para funcionar bien, y está ya limpio y centralizado en mi CRM?
- ¿Quién la mantiene cuando el proveedor deje de responder al tercer correo?
- ¿Qué pasa con la seguridad y la privacidad de los datos de mis clientes si esto falla?
Si no tienes respuesta clara a al menos tres de estas cuatro, lo que estás comprando es maquillaje, no transformación. Y el maquillaje, en una pyme con márgenes ajustados, sale caro.
Dónde sí funciona la IA: conectada a tu CRM y a tu operativa diaria
La parte buena es que la IA que de verdad funciona no necesita ni feria ni cartel. Funciona cuando está cosida a tu operativa real: un Zoho CRM que puntúa tus leads según su comportamiento real y avisa a ventas en el momento justo, un asistente que resume reuniones y las deja listas en tu Google Workspace sin que nadie tenga que transcribir nada, o una automatización que conecta tu campaña de captación con el embudo comercial para que ningún lead se quede sin seguimiento. Eso no sale en ningún cartel de feria porque no es vistoso, pero es lo único que mueve la aguja en facturación.
La diferencia entre una pyme que gana con IA y otra que solo gasta en IA no está en qué modelo usa, está en si antes se ha sentado a ordenar su proceso comercial y su dato. Zoho como software de negocio y Google como software de productividad son, precisamente, ese orden previo: sin un CRM bien estructurado, cualquier capa de inteligencia artificial que le pongas encima es decoración sobre una base coja.
Así que si este año has salido de una feria tecnológica con la sensación de que te falta algo con IA, te invito a hacer primero el ejercicio contrario: audita tu CRM, ordena tu dato y define qué decisión quieres que la IA te ayude a tomar. La tecnología siempre llega después de la estrategia, nunca antes. Y eso, por mucho que avance la inteligencia artificial, no lo va a cambiar ningún stand de feria.
